El mayor lujo está en las pequeñas cosas

Sugerencia de escritura del día
¿Cuál es ese pequeño lujo sin el que no podrías vivir?

Por supuesto, hay cosas sin las que no podría vivir, como, por ejemplo, los libros o la música. Lo que no tengo tan claro es que sean lujos. Claro que, si nos ponemos puristas, cualquier cosa no esencial para la vida es un lujo y podríamos acabar diciendo que, yo qué sé, usar platos y cubiertos para comer es un lujo que nos permitimos a diario.

Vivo entre Mallorca e Ibiza y eso implica que tengo el lujo más cerca de lo que me gustaría, porque ambas islas se han convertido en caladero de imbéciles con más dinero que el PIB de muchos países. Así que, a los que nacimos aquí y decidimos quedarnos porque amamos nuestro hogar, nos toca ver sus cochazos de lujo, yates de lujo, mansiones de lujo… El problema es que su lujo es, en realidad, nuestra desgracia.

Dicen los que no sufren los precios desorbitados de la vida en las islas o los que, por desgracia, no conocen otra cosa, que nos quejamos por vicio, que vivimos del turismo, que es lo que hay. Pero esto no es turismo ni riqueza, es colonización. Y no seré yo quien niegue que en las décadas de 1960 y 1970 el turismo ayudó a que estas islas salieran de la oscuridad del franquismo antes que otras zonas de España. Pero no es menos cierto que ahora, ese mismo turismo, pero transformado en monstruo, nos está arrastrando a otra oscuridad, creo que peor, donde nos está devorando.

El lujo del rico europeo que decide comprarse aquí una casita para venir de tanto en tanto, es la pobreza del residente que no puede acceder al alquiler. El lujo del currante europeo que viene aquí una semana de desmadre y locura por un precio ridículo en un paquete de turismo low cost, es la pobreza del trabajador local que es explotado por un empresario que no tiene otro modo de mantener su negocio a causa de las exigencias de los touroperadores.

Mientras, a los locales, nos tratan como a basura, y poco importa aquí que hablemos del rico que se ha comprado una mansión o del tonto que alquila una villa o del más tonto todavía que entre el día en la playa y la noche de fiesta se dedica a hacer balconing en el hotel.

Así que, para mí, ahora mismo, un lujo es poder es ir a la playa cuando no hay gente -o no demasiada-, o poder ir a merendar al bar de toda la vida. Nada de eso será factible, al menos, hasta finales de septiembre. Mientras, mis lujos serán, como han sido siempre, ver esconderse el sol tras la Sierra de Tramuntana desde la ventana de mi habitación en casa de mis padres y contemplar el cielo nocturno desde la hamaca en la terraza de mi casa en Ibiza.

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Comentarios

2 respuestas a «El mayor lujo está en las pequeñas cosas»

  1. Avatar de hugocollazo9

    No se lo tienes que resolver tu misma

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    1. Avatar de Carmen
      Carmen

      Muy cierto. Gracias por comentar ☺️

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