• De simple caca a Mierda Deluxe

    Soy un bicho sensible. Por eso escribo. Y por eso también acabo en situaciones como esta: con una historia en la cabeza que no consigo hacerle llegar a nadie, un mentor que entiende justo lo contrario de lo que le digo, un plazo encima y la tentación de tirar la toalla. No voy a hacerlo.…

  • Elegir, dosificar o explotar

    Mis personalidades de escritora son como imanes de idéntica polaridad. La repulsión es, por lo tanto, automática e, incluso, violenta.

  • Escribir sin permiso

    Llevaba años escribiendo desde un estado de carencia: necesitaba permiso para escribir. Permiso para ser.

  • Historias

    Hay historias que nos persiguen. Algunos nos damos cuenta de ello, otros no, pero eso no cambia la realidad.

  • Canción de siega: La semilla (la idea antes de la forma)

    Este texto no es un relato. Es lo que hubo antes.

  • Canción de siega: Pan de muertos

    La harina flotaba en el aire y lo impregnaba todo con un aroma que solía ser reconfortante.

  • Canción de siega: Supervivientes

    Tierra seca, cactus y lagartijas. Eso era todo lo que había a su alrededor desde hacía días.

  • Canción de siega: La última cosecha

    Salimos de la zona de excepción dos lunas atrás y seguíamos sin hallar alimentos.

  • Un túnel

    A veces me olvido hasta de mi nombre. De pequeña imaginaba la vida como un túnel con ventanas, desde las que entraba luz y color. Ahora sé que los reflejos son solo reflejos. Y que el túnel lleva a algún lugar.

  • Por puro gusto

    Me niego a escribir por nada que no sea placer o pura necesidad. No consideraré más la escritura oficio, a lo sumo, artesanía.

  • Bicho de exterior

    Soy un bicho de exterior. Necesito sol, aire, grandes masas de agua… cada día intento frenar, respirar, valorar, disfrutar. Y cada día, en al menos una ocasión, pierdo el rumbo.

  • Antes de que suene el timbre

    Nada me molesta más que me interrumpan. Aunque sea una interrupción prevista. Así que, en estas situaciones, directamente, no empiezo.

  • Trece años y un universo sin terminar

    Tengo un universo inacabado que comencé a construir hace trece años. Lo odio, lo amo y me avergüenzo de él a partes que no siempre son iguales. Este es el relato de por qué no puedo ignorarlo y de la idea más rastrera que he tenido en mucho tiempo para, quizás, desbloquearlo.

  • De Jordis a Melusinas

    El día del libro está muy bien. Pero propongo el Día de las letras electrónicas, con margaritas en lugar de rosas y Melusina como figura tutelar. Alguien tiene que avisarla.

  • Manual imprefecto nº 6: Hazlo aunque sea mal

    A las nueve y un minuto de la noche, bloqueada y sin nada interesante que decir, me he puesto a escribir. Y tecleando he llegado a esto: el listón no hay que bajarlo en el empeño, sino en la perfección. Escribe cada día, aunque sea un párrafo, una línea, una palabra. Hazlo aunque sea mal.

  • Atributo

    Escribir no es algo que hago. Es algo que soy. No es optativo, ni domesticable, ni premeditado. Por no tener, no tengo control siquiera sobre lo que escribo. Sale lo que sale, cuando sale. Y lo hago todo el maldito rato: cuando cocino, cuando me ducho, cuando duermo, cuando te miro.

  • No solo maldita

    Tengo una tiara, una varita y un unicornio gruñón. Es mi kit de supervivencia para los días en que escribo exactamente lo contrario de lo que quería.

  • Todo lo que no vuelve a casa conmigo

    He conseguido lo que quería. Y, aun así, algo no encaja. Volver a casa también es enfrentarse a lo que ya no está.

  • Teoría absurda sobre el alma (y un resfriado)

    Igual no es solo un catarro. Igual es mi cuerpo poniéndose dramático para ver si le hago caso. Siete días de fiebre, mocos y pensamientos sospechosamente profundos dan para formular teorías bastante absurdas… o bastante acertadas. Porque lo mismo no estoy enferma: lo mismo estoy en tránsito.

  • El problema nunca es solo el idiota

    Cada mañana despierto con la sensación de que el mundo avanza un poco más hacia el desastre. Es fácil culpar a un idiota con demasiado poder. Más difícil es preguntarse qué parte del iceberg no quisimos ver.