Este fin de semana he empezado a trabajar en el proyecto literario del TFM basado en cuentos. Y, aparentemente, todo iba bien. Salvo que hay algo que no me convence y no sé qué es.
Admito que no le había dado demasiado importancia a eso de que no me convenza porque, me decía, lo que importan es hacerlo, retomar el hábito de escritura, aprobar el máster y, después, ya me pondré con otra cosa. Además, es posible que no me convenza como TFM, pero sí que lo hace como proyecto, me gustan los cuentos de hadas. O eso me decía -me sigo diciendo…
Pero ayer, perdiendo el tiempo en TikTok me saltó un vídeo de una booktoker que hablaba de un libro que tiene que salir en España en unos días y, jopelines, me entró la sensación de me gustaría escribir algo así. Vale, no me he leído ese libro y, quién sabe, puede que luego no me guste. Pero la sinopsis de la historia condensa, a grandes rasgos, lo que a mí me gusta escribir.
El problema no es ese «yo quiero escribir algo así». Qué va, eso es bueno, eso incita a seguir escribiendo. El problema fue la continuación de la afirmación: «Y estoy perdiendo el tiempo con un proyecto de cuentos».
Si me parece una pérdida de tiempo, es que quizás no es lo que debo hacer.
Creo que, una parte de mí -una bastante grande- piensa que no tengo problema alguno en escribir relatos breves, o cuentos, y que es una pérdida de tiempo usar el TFM para trabajar en algo que podría haber trabajado, tranquilamente, sin recurrir a máster alguno. En cambio, de un tiempo a esta parte, sí tengo problemas con los textos largos, con las novelas, que se me atascan. Y trabajar en eso, que sí es un problema, sí que tiene sentido en el marco de un TFM o de unos estudios superiores.
Dentro de cuatro días se acaba el plazo para que presente mi propuesta y, seamos realistas, no debería esperar al último día, por aquello de que puede haber problemas técnicos y después todo puede complicarse en exceso y sin necesidad.
Así que, si no me sirve una novela corta, ni una recopilación de cuentos, la opción que queda, la que he descartado mil veces, es la de presentar un proyecto de historia y no una historia terminada. Eso sí, no sería el proyecto de una historia nueva, porque, ya lo he dicho, después nunca convierto esos proyectos en novelas, porque esa no es mi forma de trabajar, ya que yo acostumbro a compaginar planificación y escritura. En lugar de eso, se trataría de presentar el proyecto de una novela que empecé hace unos diez años, que sigue atascada desde entonces y cuyo fantasma nunca ha dejado de perseguirme y acosarme.
Sigue sin enloquecerme la idea de presentar un proyecto en lugar de un texto terminado, pero se me está echando el tiempo encima y, supongo, por jugar un poco con esa idea a ver qué pasa no puedo perder nada. Aunque admito que me da miedo apostar el TFM a una idea que ya se ha atascado, al menos, una vez, porque podría volver a ocurrir durante la confección del trabajo final y eso sí que sería un desastre.
Pero me voy a dar el dia de hoy para esbozar una escaleta de esa historia, escribir su sinopsis y ver qué pasa.
PS: En todo caso, la idea era terminar el proyecto atascado una vez terminado el máster, pero, si ese proyecto acaba siendo el TFM, pues, del mismo modo, cuando ya haya terminado el curso, aprovecharé la idea de los cuentos para este blog o algo similar. Sea como sea, nada de todo esto se pierde.





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