Uno de «esos» días

Publicado originalmente el 6 de marzo, 2008 por Carmen en Tukitina’s World.

Hoy es uno de «esos» días. De esos en los que nada parece ir como en teoría debiera, en los que todo sale lo peor posible, en los que los desastres más insospechados ocurren, en los que la forma más positiva de describir tu estado es «lamentable».

Un día de esos que es mejor olvidar, o incluso no haber vivido. De esos en los que lo último que uno debería hacer es levantarse de la cama, sino que lo recomendado es más bien todo lo contrario: esconderse bajo las sábanas (que tal y como todos sabemos es la mejor protección que alguien puede encontrar. A ellas recurrimos para esconder nuestra cabeza si durante la noche una pesadilla nos despierta, o cuando tenemos ganas de llorar y aún estando a solas nos cubrimos con ellas, como si fueran capaces de substituir un cálido abrazo…) Pero en un día de «esos» ni las más confortables y acogedoras sábanas podrán protegernos de los desastres que nos acechan a cada paso. En el mejor de los casos una inoportuna gotera sobre nuestra cama en un día de lluvia arruinará nuestro refugio. En el peor… buff, mejor no pensarlo, aunque podría ser incluso que un OVNI viniera a aterrizar sobre nosotros (o se estrellara, vete tu a saber)

Sin protección alguna, pues, no queda otra opción que abandonar ese refugio y enfrentarse al día con el único consuelo de que éste también pasará. Así pues, con gran paciencia asumimos que es uno de «esos» días, que todo lo que se nos pueda caer de entre las manos se caerá, todo lo que se pueda estropear se estropeará y todo lo que pueda pasar para fastidiarnos, pasará..

Pero aún concienciados de que estamos viviendo un día de «esos», nuestra mente jamás será lo suficientemente perversa como para imaginar cuál es el desastre que nos espera a la vuelta de la siguiente esquina. Y la mía no es la excepción. ¡¿Cómo iba a pensar que sería hoy, qué sería él, qué sería así… y que yo sería incapaz de pronunciar palabra alguna salvo un escueto «creo que será mejor que me vaya»?! Mejor irme, sí, pero tropezando, dejando caer libros, bolso, chaqueta y paquete de tabaco mientras empujaba la puerta de la salida de emergencia…

Sí hoy tengo uno de esos días. Pero éste pasará a ser recordado como el fatídico día en el que Tuki se quedó sin palabras en el peor momento en el que podía hacerlo, en el que se acobardó y huyó. Las oportunidades existen y son imprevisibles. Tanto como para darse en un día de «esos». 

Dispuesta a superar el desastre emocional que ha desencadenado mi huída precipitada de la escena, me dispongo a intentar huir también del mundo, a refugiarme bajo mis sábanas (que es de dónde hoy no debería haber salido), a lamentarme por mi deprimente reacción y a curar mis males a base de helado de chocolate.

Deja un comentario

Comentarios

¿Vienes conmigo?

Suscríbete a La Enésima Aventura y recibe cada nueva historia directamente en tu buzón.

Esta página es solo un tramo del sendero

Deja tu correo electrónico y camina conmigo: encontrarás sueños, relatos y novelas que crecen capítulo a capítulo.