Diario de escritura. Palma, 25 de junio de 2024.
Después de un minipuente de tres días, he vuelto a ponerme con la novela para el TFM. Ya tiene nombre en clave, que no es lo mismo que decir título, para eso creo que falta bastante. Por lo general, los títulos no se ven con claridad hasta que la historia no está bastante avanzada, o incluso acabada. Aunque, es cierto, en algunos proyectos he tenido el título antes que ninguna otra cosa, pero es algo poco común y, al menos para mí, tal y como aumenta mi experiencia con la escritura, más evidente se vuelve que el título, al igual que la primera frase, es de lo último que se escribe.
Bueno, me voy por las ramas. El nombre en clave del proyecto es «La bruja y el príncipe». No preguntéis por qué, sencillamente surgió así y durante estas primeras semanas de vida del proyecto ha demostrado funcionar a la perfección como nombre en clave. Y las tareas de hoy, cómo no, han sido de planificación, tanto de creación del personaje protagonista, esto es, la bruja, como del mundo.
Lo cierto es que hoy pretendía escribir la historia de la bruja en orden cronológico, pero, al ponerme a ello, me he dado cuenta de que me faltaban algunos datos del mundo y de los sistemas de magia. Así que, mientras iba escribiendo la historia de la bruja también iba creando algunas cosas del mundo. Puede parecer un sistema de trabajo algo caótico, pero más o menos siempre lo he hecho igual, es decir, la creación de mis historias raras veces es lineal y compartimentada, sino que van creciendo así, como a ráfagas y en ramas relacionadas unas con otras.
Sobre la bruja, mejor llamémosla Bruja, así, como si ese fuera su nombre propio, he podido escribir los primeros años de su vida hasta que tiene lugar el suceso que la deja marcada y la convierte en protagonista de la historia. Podríamos hablar de desencadenante, pero como todavía no sé cómo será la trama y, por lo tanto, no sé si ese suceso es realmente el desencadenante o si solo es un acontecimiento que conforma su carácter e historia. Ahí ya me he dado cuenta de que me faltaban algunos datos sobre los motivos que provocaban ese suceso traumático, sí, pero también sobre el mundo, su historia y detalles sobre, por ejemplo, cómo miden el tiempo.
Así que, una vez escrita la historia de Bruja hasta ese acontecimiento traumático, me he puesto con el mundo, he creado una cronología que va del año 1 del mundo hasta el nacimiento de Bruja y, después, del año 1 para atrás, hasta la prehistoria de mi mundo. Debo admitir que me lo he pasado pipa haciendo eso, hasta más que creando a Bruja. Después, he trabajado un poco en dos de los principales sistemas mágicos y también en cómo cuentan el tiempo, el calendario, los nombres de los meses y días de la semana y, por último, pero casi más importante, en la forma en la que se refieren a las distintas eras y al cambio entre ellas.
Una vez hecho eso, he seguido un poco más con la historia de Bruja, más concretamente, con la época inmediatamente posterior a ese primer acontecimiento traumático, y también con un personaje secundario, llamémosle Gato, que acompaña a Bruja y que en ese momento concreto de la historia cobra una relevancia particular.
A partir de aquí me toca seguir con la narración cronológica de la vida de Bruja y Gato y, supongo, tendré que ir intercalando más trabajo en el mundo, como el sistema económico y la relación que tiene con las épocas históricas y los dos sistemas mágicos.
Visto así, parece que he avanzado un montón, pero en total han sido solo unas cuatro páginas, aunque debo reconocer que no solo me lo he pasado muy bien creando todo esto sino que, además, cuando me he parado, porque tenía que empezar a preparar la comida, la sensación general era de satisfacción con el trabajo realizado. Y eso que, debo confesarlo, hoy no es un buen día por lo que a mi estado físico se refiere, así que puedo decir que ha sido un muy buen día de escritura.





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