Acepto dolor como animal de compañía

Ayer tuve médico.

Volví a casa cargada de pastillas y una brújula que apunta a un diagnóstico que no me hizo ni pizca de gracia: Fibromialgia.

Como digo, no era un diagnóstico, solo una orientación. Faltan más pruebas, muchas más, me temo, y ver cómo funciona el arsenal de pastillas que me han recetado y que me da pánico tomar.

Y sí, ayer estuve mal. No solo físicamente —que también— sino emocionalmente. Esa orientación diagnóstica, que no es nada, pero dice mucho, me sentó como una patada en el hígado.

Pero hoy me he levantado optimista. Hasta feliz, diría. Bueno, vale, no me he levantado así, las primeras horas de la mañana siempre son terriblemente rígidas y dolorosas, pero cuando el movimiento suaviza la rigidez y la almohadilla de calor matiza el dolor hasta hacerlo soportable, es cuando puedo empezar a ver realmente cómo estoy. Y, vaya, teniendo en cuenta todo el cuadro, diría que, al menos emocionalmente, estoy bien.

No, no penséis que mis nuevas drogas han empezado a obrar milagros anímicos, aunque todavía no físicos, porque no he empezado a tomarlas. Necesito concienciarme, qué queréis que os diga.

Es más bien que, de todos los diagnósticos posibles, ese de la fibromialgia es de los menos malos. Doloroso, sí. Difícil de sobrellevar, sí. Pero pensad que leéis a alguien que carga con, al menos, una enfermedad autoinmune que afecta a los órganos internos y a los vasos sanguíneos y que ya ha tenido que ser intervenida una vez del corazón. Alguien que depende de la medicación para seguir con vida. Si esto de ahora lo único que provoca es dolor, pues bueno… tan malo no es, ¿no?

Hoy, no sé cómo ni por qué, tengo la certeza de que superaré esto, que aprenderé a vivir con ello, igual que he aprendido a vivir con todo lo demás. Y que, a la larga, acabará siendo solo una circunstancia más de tantas, que conforman quien soy, sí, pero que no me definen por sí mismas.

Así que, sí, mañana sumaré el nuevo arsenal de pastillas a mi ya nada desdeñable provisión diaria, seguiré a pies juntillas las instrucciones de dieta, estiramientos, estilo de vida y demás y, sobre todo, me enfocaré en volver a ese punto de equilibrio, que es mi normalidad, en el que me encontraba antes del desastre.

Por supuesto, porque una es como es, no me quedaré con un montón de pastillas y cuatro trucos de día a día para salir de aquí. Buscaré un psicólogo, para empezar. También probaré con la rehabilitación, la acupuntura, el yoga suave, la meditación y la homeopatía y todo lo que haga falta.

En fin, que tengo la firme convicción de superar este bache, convertir la experiencia en conocimiento y seguir adelante, siempre adelante.

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Comentarios

2 respuestas a «Acepto dolor como animal de compañía»

  1. Avatar de Georgio

    Uff, madre mía; no se ni que decir ni por donde empezar.

    Si te diría ánimo, probablemente «te entraría la risa» y no, no te voy a decir eso ni mucho menos que «se por lo que estas pasando» porque LO TUYO «no es moco de pavo» sino todo lo contrario: es algo muy serio. Tampoco te quiero asustar pero he ‘investigado’ un poco por aquí y allá y esta enfermedad tiene varias causas pero ninguna en concreto.

    …pero cuando el movimiento suaviza la rigidez y la almohadilla de calor matiza el dolor hasta hacerlo soportable, es cuando puedo empezar a ver realmente cómo estoy.

    En otras ocasiones te diría que hagas ejercicios, pero según he leído, tampoco podrás, sino, de manera muy suave. Tal cual lo mencionas: «rehabilitación, la acupuntura, el yoga suave, la meditación y la homeopatía y todo lo que haga falta».

    Pero sobretodo un programa de un especialista y sí, creo que un psicólogo también te iría bien*.

    *Estuve con depresión (y tomando anti-depresivos) más de un año y no es fácil, no, no lo es. Así que por este lado te puedo «aconsejar» que un especialista te puede ayudar (en este aspecto) -dentro de lo que cabe-

    Un abrazo y adelante, ¡siempre adelante! 💪

    P.D – creo que la buena compañía, te iría bien; pero si no, por aquí nos tienes para mandarte nuestros ánimos y nuestros «apapachos». 🤗

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    1. Avatar de Carmen

      Muchas gracias Georgio por tu comentario, el ánimo y cariño que transmite y esa bonita oferta de compañía, que, aunque sea digital y en la distancia, se siente como un cálido abrazo.

      Le gusta a 1 persona

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