Todo lo que no puedo escribir

Vamos a fingir, por un momento, que sé lo que estoy haciendo. Vamos a imaginar, aunque sea durante un ratito, que esto no es solo una fantasía y que hay alguna manera real —sí, he dicho real— de que todo esto nos lleve a alguna parte.

Lo cierto es que ni siquiera sé cómo comenzar. Aunque a veces pienso que es mucho mejor no tener ni idea de hacia dónde tirar y sencillamente seguir avanzando.

Anoche pensaba que, quizás, la mejor manera era empezar con una primera persona desde un apocalipsis. Ya sabes, como aquel relato que ya escribí hace años, que ni siquiera sé dónde está y que a duras penas recuerdo… Pero lo he buscado y sí, es tan intenso como creía recordar.

Dime una cosa, cómo demonios lo hago para contar todo esto.

Sí, ya lo sé, ese es mi trabajo, no el tuyo. Pero a mí me gusta escribir desde los personajes y en este caso no hay más personaje en la historia que tú y, si me apuras, a ratos yo…

He pensado en traer de vuelta a Luz. Sí, como lo oyes, a Luz.

Pero ella tiene su propia historia.

Y hoy, en la ducha, cuando me has susurrado eso de que la historia que tengo entre manos es igual de importante que Non Serviam, solo que, ahora, en lugar de con una mitología ajena juego con un propia. Es decir, según tú, esta historia es la de verdad, es la historia de mi vida, lo que de verdad tengo que escribir, solo que no sé ni siquiera por dónde empezarla.

Y sí, ya sé que es tan fácil como abrir el dichoso documento y escribir —escribirte—.

¿Dónde estás? ¿Otra vez en lo alto de un tejado, quizás? ¿En una maldita lancha en mitad de la nada? ¿Junto a la cama de una niña asustadiza? ¿Acosando a un joven que busca fortuna de pueblo en pueblo?

Ahora me cuesta tanto imaginar —me cuesta tanto ver…

Quizás, claro, no se trata de imaginar —ni de ver—, sino de sentir…

Sí, así era… ya recuerdo…

Sintamos…

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PS: Esto estaba como borrador en el blog y acabo de encontrarlo mientras trasteaba y trataba de poner algo de orden en el caos. No recuerdo en absoluto haberlo escrito, pero según WordPress lo hice hace cuatro meses.

No me extraña en absoluto que no publicara, es uno de esos textos extraños que me salen de vez en cuando cuando garabateo sin demasiado sentido en mis cuadernos amarillos o en cualquier documento de word. Es de esos que me avergüenzo de escribir porque no sé de dónde salen y hacen que parezca que más que imaginación lo mío es trastorno mental de manual.

Pero, qué queréis que os diga, será porque en estos meses he cambiado, porque ahora estoy más dispuesta a aceptarme tal y como soy o por el eclipse solar de hoy, pero, al leerla ahora, me ha parecido una entrada maravillosa de domingo. Así que aquí está.

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