Estaba escribiendo una entrada sobre lo que estoy viviendo en este momento, pero ni puedo seguir ni la quiero publicar.
Pero sé que debo escribir. Sé que es terapia para mí, no egoísmo. Aunque duele. Porque la vida duele en ocasiones y la escritura, sencillamente, la refleja.
Resumo: Estoy en Mallorca desde el martes pasado. Mi padre ha sufrido un ictus isquémico y la intervención para extraer el coágulo le provocó una hemorragia. Sigue ingresado. El pronóstico es reservado. Pase lo que pase a partir de ahora la vida de mi padre no volverá a ser igual. Tampoco la de mi madre. Ni la mía.
Tengo suerte de poder estar aquí con ellos, de acompañarlos.
Estoy en estado de shock y en modo supervivencia desde el martes, aunque va variando la forma de ambos estados.
Estoy aquí. Aunque no publique. Aunque esté en silencio. Sigo aquí.





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