Después de la tormenta, quedan las palabras

Ayer pensaba en hacerle un cambio de imagen al blog. Bueno, más que solo pensar, estuve trasteando con la plantilla, intentando hacer secciones, una presentación, una página sobre mí mínimamente decente, otra con mis libros publicado y demás. Ya sabéis, para darle un aire no sé si más profesional o más de «ir en serio», aunque la experiencia me dice que cuanto más en serio voy con algo, peor lo hago y más me bloqueo.

En fin, que me dio por ahí, seguramente también porque mis actividades ahora mismo se limitan a las que puedo hacer sentadita, con la almohadilla eléctrica a la espalda dándome calor y, a poder ser, relajada. Claro que, también podría leer, pero eso depende más de la medicación, que tiene la odiosa costumbre de hacer que, a veces, las letras se muevan. Mover bloques en el editor de WordPress, obviamente, requiere menos detalle que la lectura —y, por suerte— vivimos en la era del auge del audiolibro. Escuchar y dictar, por cierto, se han convertido en mis actividades favoritas cuando leer y escribir son habilidades temporalmente fuera de servicio.

A lo que iba, que me voy por las ramas con las divagaciones y nunca llego a puerto: Intenté remodelar y, como puede verse con un solo vistazo, fracasé. Bueno, al menos, en lo que respecta a la reorganización del blog, porque algo de provecho sí que saqué de la malograda aventura de rediseño.

Por un lado, comprendí que si mi idea no termina de cuajar es porque el contenido del blog, ahora mismo, no da para secciones. O, al menos, no para secciones relevantes. Y crearlas solo para añadir un sobre mí y una página con mis libros me resulta, como poco pretencioso. Así que, en primer lugar, se trata de añadir el contenido que quiero que forme parte de las secciones y, cuando sea suficiente, crearlas y, si entonces me parece algo menos ególatra —atendiendo que me paso los días escribiendo sobre mí, no será difícil llegar a ese punto…—, crear esas dos páginas o secciones o lo que sea, sobre mí y mis libros.

Por otro lado, mientras barruntaba sobre cómo traer el contenido que tengo por otros lares para crear las susodichas secciones que todo lo empezaron —bueno, no, en realidad todo lo empezaron los bloques, pero mejor dejar los detalles sobre eso para otro momento—, como el primer relámpago que rompe la noche antes de que nadie sospeche incluso que se acerca una tormenta, se me ocurrió una idea para escribir textos de ficción —¿entradas sueltas? ¿series? ¿relatos? capítulos?— exclusivos para el blog. Así los otros proyectos seguirán sus caminos —quizás hasta que cree el tan temido sobre mí…— y este blog tendrá su proyecto propio.

Tan buena me pareció la idea que no solo la apunté donde anoto todas esas ideas que se me ocurren y que no sé si llegarán algún día en convertirse en texto, sino que también me la envié a mí misma por correo electrónico, decidida a que la entrada de hoy en el blog fuera ya, directamente, sobre el tema en cuestión. Y, por si sonaba raro pasar de golpe y sin aviso del diario a la ficción descarnada, escribir una introducción breve, que rompiera el hielo, y sirviera, de paso, de aviso a lectores desprevenidos.

Lo más asombroso, no obstante, fue que, tan rápido como tomé esa decisión, un nuevo relámpago, acompañado ahora de un estruendoso trueno partió en dos el cielo nocturno. Fue el anuncio definitivo del chaparrón despiadado que, acompañado de violento viento, cayó sobre mí y me desarmó.

Dejé de anotar ideas y de autoenviarme emails en el momento en el que el sonido de un trueno solapaba al otro y me limité a disfrutar de la tormenta. Cómo me gustan las tormentas, sobre todo si son nocturnas, y cuánto hacía que no vivía una similar…

Lo más importante, sin embargo, no es la cantidad de agua, ni la fuerza del viento, ni cómo los relámpagos iluminaban el cielo nocturno ni el tremendo estrépito de los truenos… No, lo importante es todo lo que la experiencia dejó, cómo se limpió la atmósfera, se relajó el ambiente y el agua y el viento arrasaron con todo lo que no debía estar allí, con todo lo que sobraba.

Y no, no estoy hablando de meteorología.

Aviso a navegantes: Mi libreta de notas está llena —la última reza «comprar nueva libreta» y mi bandeja de correo llena a rebosar con mensajes que me he enviado yo misma. La idea, ahora mismo, es subir la apuesta a dos entradas de blog al día, la de diario, ya tan acostumbrada, y la que surja de la tormenta. En cualquier caso, no prometo nada, salvo disfrutar del espectáculo natural de cada tormenta, cada sequía, cada tornado, cada ola de calor, cada nevada, cada fuerte ráfaga de Tramuntana y, por supuesto, contároslo.

Y no, ahora tampoco hablaba de meteorología…

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Comentarios

2 respuestas a «Después de la tormenta, quedan las palabras»

  1. Avatar de Georgio

    Me acabo de encender el cigarrito y calentar un cafetito porque aquí hay tema … para un buen ratito. 😂

    Según veo, quieres hacer un cambio de look a tu santuario y me parece perfecto, ahora bien; lo único que «queremos» hacer es que cuando hacemos un cambio en el blog, siempre siempre siempre que sea para bien. Y eso no es fácil de conseguir y te lo voy a explicar porque: tus lectores están «acostumbrados» a esta plantilla/estilo – forma en la que presentas tus artículos y cuando lo cambias, puede que no guste tanto, pero la idea no es que le guste a todo el mundo, sino que te guste a ti. Después de eso, considero que tienes suficiente contenido como para dividir y exponer tus artículos en varias categorías (aparte de Blog y Diario)

    Por otro lado, desde que los señores de WordPress han sacado su magnifico invento: editor del sitio / editor de bloques …. 🤢 me pierdo. No soy capaz de modificar nada mediante esta forma y por eso sigo utilizando los temas clásicos: son mucho más fáciles de configurar.

    Ahora para contestar a tus ideas, te diré que no tengo ni puñetera idea de como se hace con esta plantilla que utilizas pero con una clásica podrías meter un menú en cabecera, una barra lateral, unos widgets en el pie de página y repartir y dividir tu contenido de manera más amplia y ordenada. Y para hacerte una idea de lo que intento decirte, puedes echar un vistacito a mi blog y tal vez te sirva como inspiración. (te recomiendo que lo visites desde un ordenador – la experiencia visual es mucho mejor-)

    Y para acabar, (ya que me extendido bastante) creo que queda bien una página dedicada al feedback o algo similar para que tus lectores aporten sus ideas.

    Todos los cambios que dices que te los tomas en serio, deben de ser así, pero no debemos de olvidar que detrás de cada una cosa bien echa hay que poner el corazón … y una sonrisa.

    Entre todo lo que se te ocurra para escribir (anotarlo rapidito en los borradores) y lo que ya tienes, lo puedes dividir en categorías y sus respectivas etiquetas y te quedará un blog requete chulo.

    Buenas noches y feliz semana,

    P.D – Espero que estés mejor que la última vez.

    Un abrazo

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    1. Avatar de Carmen

      Hola, Georgio:

      Muchísimas gracias por tu extenso comentario (espero que hayas disfrutado del cigarrillo y el cafecito de mientras 😉. Yo, por mi parte, acabo de prepararme una infusión para poder escribir una respuesta a la altura).

      Estoy de acuerdo en lo peliagudo de los cambios de plantilla. Este blog va por su tercera piel y, en efecto, no todos los cambios tuvieron los efectos deseados, ni para mí, porque con alguno de ellos no acaba de sentirme a gusto, ni, me temo, para los lectores. Mi blog anterior, que ya es anciano, el pobre, pasó por muchos cambios de diseño e, incluso, de servidor —decisión, la de pasarme a WordPress autoalojado, de la que todavía me arrepiento… —. En fin, en aquel blog, sí que usaba las plantillas básicas y, aunque limitadas, es cierto que facilitaban bastante la vida. Y era tan, tan fan de ellas que tardé unos tres años en empezar a juguetear con el nuevo sistema. Pero ahora… Bueno, no puedo decir que este sea mejor que el sistema anterior, porque todo depende de lo que uno quiera hacer, pero con el sistema de bloques y las plantillas 2024 y 2025 he conseguido crear sitios muy, muy chulos. Eso sí, es un trabajazo y si uno lo que quiere es escribir —como es nuestro caso… — tantas horas de diseño no salen a cuenta.

      Dicho esto, el cambio actual que me ronda la cabeza, pero no acaba de concretarse, no es tanto de plantilla como de contenido —tanto de organización del que ya existe como de inclusión de contenido nuevo— y eso es lo que no acabo de ver claro, qué contenido y cómo ordenarlo.
      Esta plantilla, aunque sea de las del sistema nuevo, también me permite poner un encabezado con menú y acceso directo a páginas, enlaces externos o categorías…, pero lo de los widgets, al menos como en el sistema clásico, ya no existe. Hay otras formas de incluir herramientas similares, pero no acaban de encajar. No es que me disguste la idea de volver al sistema clásico, varios de los blogs antiguos que todavía tengo activos los tengo con un diseño así, pero desde que me puse a juguetear con el sistema nuevo… Bueno, no me odies, pero le he pillado el gusto, jeje.

      Así que, de momento seguiré jugueteando y espero que, en algún momento, vea claro el camino a seguir… Sí que creo que tengo que diversificar mis categorías para llegar a tener unas cuatro así. Y te tomo la idea de la página de feedback. Antes solía ponerla como subpágina del sobre mí, con un cuestionario, pero como que tengo el sobre mí atragantado, pues…

      Le daré tiempo, mimo y continuidad al blog y, espero, poco a poco, irá mejorando su forma y contenido.

      Muchas gracias de nuevo por el comentario y los consejos.

      Saludos y ánimo con la semana.

      PS: No sé si mejor que la última vez, pero sigo luchando. Gracias 😊

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