¿Qué es lo que siempre pospongo? ¿En serio tengo que contarlo? ¡Qué vergüenza! Yo, que me las doy de escritora…
En fin, si hoy toca daily prompt, toca daily prompt…
Las viejas deudas literarias
¿Qué va a ser lo que siempre pospongo más que terminar la saga que inicié en 2010? Bueno, quizás también podría ser darle las últimas puntadas a aquella novela que lleva una década esperando en el cajón para ser publicada. Y, cómo no, también está aquel proyecto de novela por el que me dieron una matrícula de honor en el máster de escritura.
Sí, todas esas son mis vergüenzas. Pero, seamos sinceros, se trata de los fantasmas de las escrituras pasadas. Que no por pasados duelen y molestan menos, pero sí han ido perdiendo urgencia.
Lo que ahora aprieta
Lo que ahora aprieta es otra cosa. Se supone que tendría que estar escribiendo el primer borrador de un proyecto de novela en el marco de un prestigioso programa de mentorías… Y que tengo que hacer la primera entrega de borrador, semana arriba o abajo, en diciembre.
No he escrito ni una línea.
Ni una.
Ya lo sé, vergüenza para mí y vergüenza para mi vaca es lo único que merezco…
Pero tengo excusas.
Y buenas.
Las excusas de rigor
Primero, el fallecimiento de mi padre solo un mesecito antes de que me incluyeran en el programa de mentorías y que me dejó hecha polvo —todavía lo estoy, en realidad, aunque este blog se ha convertido en mi refugio y clavo ardiendo…—
Después, el empeoramiento de mi salud. Vale, ahora, con la medicación, estoy algo mejor y, es verdad, quizás podría empezar a plantearme escribir algo de ese proyecto cada día. No se trata de pegarme la gran paliza, solo de hacer algo, un poquito, lo que sea…
Hasta podría cambiar el proyecto, adaptarlo a este momento que estoy viviendo y explicar, con toda mi cara de artista bohemia incapaz de adaptarse a un mundo lleno de plazos, planes y perspectivas de negocio, que ahora soy incapaz de escribir nada más. Que lo mío es arte. Que me sale del alma. Y que mi alma machacada solo puede hacer lo que sea que me salga cuando, al fin, me digne a coger papel y boli y empezar a escribir —es un decir, ni soy tan bohemia ni escribo a mano las novelas. Al menos, no el grueso de ellas—.
El eterno retorno a la escritura
En fin, que, cómo no, este post va sobre escritura, igual que todo lo demás en mi maldita vida, por más que yo me empeñe en que mi día a día trate de otras cosas.
Y, por lo tanto, si hay algo que pospongo —que lo hay—, es lo mismo que hago todo el rato: escribir. Otro tema es si escribo lo que debo o, como buen desastre ambulante, lo que me brota del alma.
Y ahora tú
¿También tienes un proyecto maldito que has ido postergando y postergando a lo largo del tiempo?
¿O acaso, como servidora, tienes una deadline cada vez más cercana y amenazante?
¿Y algún proyecto a punto de devorarte?
O, mejor todavía: ¿tienes alguna solución para este mal, tan extendido por otro lado este oficio, de la procrastinación?





Deja un comentario