La casa de todo

Esta noche he soñado con el blog. Seguramente, también con el Muso. Aunque no recuerdo el sueño, solo la conclusión: el blog es el centro y tiene que articularlo todo.

Bueno, recuerdo eso y la terrible migraña con la que me he despertado, porque, por lo visto, lo de que de noche la mente siga trabajando como si fuera de día tiene un precio.

Y, sí, quizá si no hubiera habido migraña ahora estaría con ánimo para escribir uno de esos diálogos con Aúspice en los que la conclusión que recuerdo no llega en frío y en el primer párrafo, sino después de una conversación que solo ha existido sobre el papel.

Pero ha habido migraña y, por más que la medicación que tomo me quite el dolor de cabeza, lo cierto es que deja todo lo demás, como el cuerpo hecho un trapo, hasta el punto de que todo se siente como la resaca después de una noche de fiesta y desmadre, pero sin fiesta ni desmadre.

Así que no hay ánimo para conversaciones teóricas con el Muso —ni para casi nada—. Pero aquí estamos, porque pienso escribiendo, porque necesito que la migraña, al menos, sirva para algo y porque no me perdonaría que una idea nocturna pasara de largo por no haber sabido parar un instante para hacerle caso.

Así que llevo desde que me he levantado dándole vueltas a la idea, a la frase: el blog es —y tiene que ser— el centro de todo y tiene que articularlo. La única traducción a lenguaje de vigilia que se me ocurre es que no me conviene separar canales y que haya uno para el diario y la ficción breve, que sería el blog, y otros para la ficción larga.

Quizás, si tenemos en cuenta que una de las decisiones más radicales que he tomado desde que he vuelto a escribir es que lo hago, fundamentalmente, para ser feliz y para que llegue a la gente, pero no con el fin de entrar en ningún tipo de circuito profesional, la idea de articular a través del blog también la ficción larga, es decir, las novelas y los guiones de cine, tiene todo el sentido del mundo.

Y digo más, usar el blog como cuaderno de escritura no solo de los textos breves, sean de ficción o no, sino también de los largos encaja sorprendentemente bien con la idea de mostrar la escritura en vivo en TikTok, porque así también se vería el proceso no solo en la parte mecánica, que creo que es la más aburrida, sino también en los resultados —que son los textos, las historias— y que es la parte más importante de todo.

Ahora bien, para hacer eso y que tenga algún tipo de sentido, el blog debería cambiar, al menos en la portada, para dejar claro que aquí se pueden encontrar distintas zonas y que están separadas por secciones. Y ahí es donde no sé si la idea que tengo en mente es ejecutable, o no. Y aunque lo sea, ahora mismo, en plena resaca migrañosa, se me hace un mundo —y sí, ya lo sé, esto también pasará y me encanta jugar con WordPress, aunque ahora no lo parezca—.

En fin, que esa es la idea, convertir el blog en casa de todo, crear secciones más claras, no solo dentro, como ahora, sino en la portada, y de esta manera permitirme disfrutar del todo y sin complejos de lo mucho que me gusta esto de tener un blog que forma parte de mi rutina, a veces para soñar con letras e historias largas, a veces para dejar constancia de mi día a día.

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