Mientras la jornada empieza

Estoy por crear una nueva categoría de entradas en La Enésima, algo así como «publicaciones sobre la marcha», como esta que estoy escribiendo ahora, con el móvil y sin pensar, robándole ratos a la vida, por minúsculos que sean, para poder saciar la necesidad de escribir y publicar.

Escribo desde el departamento de español, mientras me tomo un mal café de máquina y espero a que mis compañeros lleguen y empiece la locura de reuniones de la jornada.

Me sale decir que encontrar espacio para el arte entre tanta burocracia es un arte en sí mismo, pero, claro, eso partiría de la presunción de que lo que hago es arte en algún modo. Y no lo creo. En todo caso, oficio. Artesanía de la palabra, si me apuran. Aunque en realidad es puro desahogo.

No sé si este escrito, finalmente, inaugurará o no esa nueva sección, pero sí que puedo asegurar que, aunque sea a golpe de pulgares en el móvil, este gesto —demasiado rápido, demasiado impulsivo— ha servido para aliviar esa presión que se me acumula en el pecho cuando no dejo que fluyan las palabras.

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