Estoy tratando de darle vueltas a las categorías del blog porque, bueno, ya sabéis, cuando me bloqueo o paso por un cambio de vida no me queda otra que cambiar los muebles de sitio en mi hogar digital. Y sí, lo prometo, antes de ir a algo tan íntimo y delicado como las categorías del blog he probado por jugar con la plantilla, que, al fin y al cabo es algo estético, y, en apariencia, menos delicado.
La cuestión es que no hay arreglo estético posible. No diré que mi página de inicio sea ahora la mejor posible, pero sí que estoy segura de que es la más útil en este momento. Al menos, según lo que domino de WordPress, sin tener que hacer ningún cursillo exprés de ninguna nueva plantilla y que solo sirva para esa plantilla en cuestión.
Así que sí, renombrar y reordenar las categorías es ahora mismo la única opción posible. Pero, claro, no es que no sepa cómo tiene que ser ese orden, sino que a mí, cómo no, no me gustan las cosas sencillas y obvias, y lo de ficción, no ficción y entresuelo me suena a obvio. Pero tampoco quiero que el blog se convierta en un acertijo que solo el bueno de Sherlock Holmes sea capaz de resolver, del tipo ensueño, sombra y frenesí. Las categorías tienen que ser claras, aunque, preferiblemente poéticas.
Y aquí estoy, dándole vueltas a las opciones, hasta el punto de saturarme y llegar a la conclusión de que la mejor manera de desatascarme las neuronas era ponerlo todo por escrito, pues, al fin y al cabo, servidora, como mejor piensa es escribiendo.
Ahora mismo, a las dos y veinte de la tarde, cuando, por algún motivo, en lugar de estar preparando el almuerzo estoy escribiendo estas líneas, mis opciones son Ficción, para la ficción, claro, Vigilia, para la no ficción, por supuesto, y Duermevela para todo aquello que nunca sé dónde ni cómo clasificar y que va desde la poesía hasta los diálogos con Aúspice, pasando por otras idas de pinza en verso y en prosa.
Que qué es lo que no me convence de la clasificación, preguntas, querido lector, pues que no tengo del todo claro que la duermevela no sea en realidad territorio de la ficción. Aunque ahora que lo leo, y lo comparo con la otra posibilidad (diario para la no ficción, ficción para la ficción y frontera para el estado liminal) lo veo algo mejor.
Hay una tercera opción, que también me gusta, pero que, sin ser tan críptica como otras, no es tan clara como las anteriores: Aquí, para la no ficción. Allá, para la ficción. Entre mundos, para todo lo demás.
Antes de tratar de clasificarlo, yo diferenciaba entre Este Lado (no ficción), El Otro Lado (el mundo liminal) y Ficción o el Mundo de los Sueños. O, quizás, lo que Tolkien llamó Fantasía.
Y así está la cosa, que no me aclaro, salvo en que el menú debe ser claro y comprensible y las categorías tres como máximo.




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