• Todo lo que no vuelve a casa conmigo

    He conseguido lo que quería. Y, aun así, algo no encaja. Volver a casa también es enfrentarse a lo que ya no está.

  • Teoría absurda sobre el alma (y un resfriado)

    Igual no es solo un catarro. Igual es mi cuerpo poniéndose dramático para ver si le hago caso. Siete días de fiebre, mocos y pensamientos sospechosamente profundos dan para formular teorías bastante absurdas… o bastante acertadas. Porque lo mismo no estoy enferma: lo mismo estoy en tránsito.

  • El problema nunca es solo el idiota

    Cada mañana despierto con la sensación de que el mundo avanza un poco más hacia el desastre. Es fácil culpar a un idiota con demasiado poder. Más difícil es preguntarse qué parte del iceberg no quisimos ver.

  • Otra enésima vez

    Después de seis meses de silencio vuelvo al blog con una conclusión inesperada: quizá nunca sea la escritora que soñé ser, pero negarme a ser la que soy tampoco me llevará a ninguna parte. Esta es la historia de ese pequeño descubrimiento… y de otra enésima vez.

  • El Vampiro o El placer de mirar

    Un vampiro relata su encuentro con una joven dormida mientras reflexiona sobre el deseo, la mirada ajena y los límites de la moral. Entre el hambre y la lucidez, reclama su derecho a ser lo que es.

  • Tregua

    Una pausa necesaria. Un respiro entre batallas para observar, descansar y celebrar que sigo aquí.

  • No es el mundo, es la forma en que lo habito

    Una reflexión sobre la diferencia entre vivir en el mundo y habitarlo con sentido. Un texto íntimo sobre la responsabilidad, el propósito y el poder transformador de escribir como forma de estar viva.

  • Manual imprefecto nº 5: protocolo básico de desmoronamiento controlado

    A veces no hay cuerpo, ni ánimo, ni ganas. Ni siquiera fe. Pero incluso en esos días —los peores— necesitamos una cuerda de seguridad. Este texto es sobre eso: sobre cómo seguir cuando todo parece caerse, incluso tú.

  • Aun así, escribir —siempre— es placer

    Hace mucho, mucho tiempo, a una servidora le pagaban por escribir. No era una vida fácil, pero era una vida en la que escribía. Y era mía. Aun así, escribir es placer. Siempre lo fue, y todavía lo es.

  • Sofía y yo

    Levantarse solo para volver a caer, o caer para volver a ponerse en pie una vez tras otra. Sofía lo había hecho tantas veces que ya ni recordaba cuántas. Quizás esta era sólo una vez más. O no.

  • Mis eternas tareas pendientes: lo que siempre pospongo

    Entre sagas inacabadas, proyectos dormidos y excusas perfectamente justificadas, confieso mis deudas con las historias que esperan turno desde hace más de una década. Porque a veces lo que más postergamos es precisamente lo que más nos define.

  • Domingo de tormenta

    Se prepara tormenta. Desde mi ventana, el olmo parece recordar conmigo el paso del tiempo: los años, las renuncias, los reencuentros. Me inspira, me acompaña y me enseña a permanecer. En justicia, debería incluirlo como coautor de mis obras…

  • Cuarto movimiento

    Lorena no sabe en qué momento perdió su rumbo, pero esa noche, bajo la tormenta, algo cambia. Lo que empieza como una huida del aburrimiento y la rutina se convierte en un impulso primario de vida: salir, mojarse, sentir. Mientras las cuatro amigas se pierden en una carretera ibicenca envuelta por la lluvia, la naturaleza…

  • Crónica del primer encuentro. Parte IV: Cuando los mundos se tocan

    El deseo de Amanda hizo posible el encuentro, una vez cumplida la misión del guardián, deben separarse.

  • Crónica del primer encuentro. Parte III: El idioma del silencio

    Amanda empieza a comprender que su vínculo con Erion va más allá de las palabras.

  • Crónica del primer encuentro. Parte II: El tirón invisible

    Un guardián recuerda la noche en que las lunas giraron y su mundo desapareció.

  • Crónica del primer encuentro. Parte I: Un visitante imposible

    El inicio de un encuentro que no debería haber sucedido.

  • Ni bloguera ni escritora, jardinera de historias

    A veces escribir duele, pero también cura. Hoy he comprendido que mi blog no es solo un espacio donde publico textos, sino un jardín donde las historias crecen a su ritmo —y yo, mientras tanto, aprendo a cuidarlas.

  • Si lo perdiera todo, escribiría otra vez

    A veces lo único que nos queda es lo que siempre estuvo ahí: escribir, crear, seguir respirando a través de las palabras. Esta es mi historia sobre cómo la escritura me salvó —y por qué lo volvería a hacer.

  • A pesar de todo, hoy escribo

    Hay días en que escribir no es inspiración, sino decisión. Hoy no tenía fuerzas, pero elegí hacerlo igual.