• El meollo digital

    No vender. No crecer. Llegar a quién puede disfrutarlo: Volver a poner el corazón y el alma sobre la mesa. Aún a riesgo de volver a bloquearme.

  • Desmontable, ampliable

    Estar enferma es una mierda. Pero las palabras están hechas de pedazos, igual que yo. Y si se desmontan, también se rearman.

  • Una partida de damas con San Pedro

    Mientras nosotros, hormiguitas de a pie, discutimos sobre si el nuevo invento es bueno o malo, la hormiga reina y sus hordas de soldados no pierden el tiempo en polémicas: adoptan la tecnología y la utilizan en nuestra contra.

  • En cuerpo y alma

    A veces pienso que la enfermedad fuera la forma más rápida que tiene el alma de llamar nuestra atención cuando la ignoramos durante demasiado. Tal vez haya llegado el momento de escucharla.

  • Por suerte, casi morí desangrada

    Por suerte, tuve una hemorragia interna y perdí tres litros de sangre. Por suerte, casi morí desangrada. Por suerte, al fin, comprendí que no estoy aquí para hacerme pequeña por el bien de los demás.

  • Otra vez la noche, ahora en verso

    No recuerdo cuándo fue la última vez que las letras me asaltaron de noche y tuve el valor de hacerles caso… es curioso cuánto se parecen la escritura y el buen sexo.

  • Vuelvo a escribir

    No fue hasta hace 18 días, cuando entré en un quirófano de urgencias y sin saber si volvería a salir, que comprendí que aquella novela no podía seguir escondida en un cajón.

  • Un monstruo reconstruido

    El duelo se incorpora a la personalidad de uno. Suma y resta. Divide y multiplica. Borra, dibuja, difumina. Transforma para siempre el original para convertirlo en otra cosa.

  • Shadow ban y otras iluminaciones

    En el centro de todo siempre estaba yo. Mi enorme ego absurdo cuál enorme árbol que no me dejaba ver el bosque. Pero lo que tiene que estar en el centro no soy yo, son las historias.

  • Media horita

    Con unos mil infernales grados de temperatura ambiental y los ojos abiertos como platos, mi mente —traidora— decidió aprovechar para pensar cómo volver a hacer de esto de escribir una fuente de ingresos. La lógica básica no opera a las cuatro y media de la madrugada, y de nada sirve intentar explicarle a la cabeza…

  • Grapas, médicos egipcios y meriendas mágicas

    Esta mañana me han quitado las grapas y mi madre y la enfermera debatían sobre el mejor pa amb oli mientras yo, tortuga boca arriba, recordaba lo que mi abuela me dio de comer en un sueño durante el ingreso. No era comida. Era un Ankh.

  • Espíritu líquido

    Siete días después del quirófano, con tres litros de sangre menos y una prórroga indefinida, decido dejar de camuflarme y vivir en el mito. La sangre, al fin y al cabo, es la vida. Quizás mucho más literalmente de lo que estoy dispuesta a admitir.

  • Lo que hay al otro lado

    Me han recordado que yo escribo desde esa frontera entre mundos en la que ni esquemas ni estructuras tienen cabida.

  • Tres litros

    La única diferencia entre mis venenos y yo y el más sano del barrio es que yo soy más consciente de mi vulnerabilidad y mortalidad, aunque a ambos nos puede atropellar un autobús al cruzar la calle.

  • De simple caca a Mierda Deluxe

    Soy un bicho sensible. Por eso escribo. Y por eso también acabo en situaciones como esta: con una historia en la cabeza que no consigo hacerle llegar a nadie, un mentor que entiende justo lo contrario de lo que le digo, un plazo encima y la tentación de tirar la toalla. No voy a hacerlo.…

  • Elegir, dosificar o explotar

    Mis personalidades de escritora son como imanes de idéntica polaridad. La repulsión es, por lo tanto, automática e, incluso, violenta.

  • Escribir sin permiso

    Llevaba años escribiendo desde un estado de carencia: necesitaba permiso para escribir. Permiso para ser.

  • Historias

    Hay historias que nos persiguen. Algunos nos damos cuenta de ello, otros no, pero eso no cambia la realidad.

  • Canción de siega: La semilla (la idea antes de la forma)

    Este texto no es un relato. Es lo que hubo antes.

  • Canción de siega: Pan de muertos

    La harina flotaba en el aire y lo impregnaba todo con un aroma que solía ser reconfortante.