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Rescatar un proyecto, rescatarme a mí
Escribo esta entrada con el último ápice de energía que me queda hoy. Estoy cansadísima y con mucho dolor, pero también alegre… Casi, diría, feliz. He recuperado un proyecto que llevo un año postergando, lo he rescatado del agujero en el que lo tenía guardado y lo he traído de vuelta como parte de este…
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Preludio
Antes de que todo empiece, una verdad incómoda llega desde el otro lado: el mundo que habitamos no es el único. La oscuridad y la magia ya nos rodean.
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Lo que me salva estos días
El dolor no se ha ido, pero regresaron los sueños y con ellos las palabras. En medio del caos, este blog se ha convertido en mi sextante y mi ancla.
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Manual imprefecto nº1: Escribir como acto de amor propio
Escribir no siempre es un acto heroico ni productivo; a veces es, sencillamente, un gesto de cuidado hacia una misma, un recordatorio de que seguimos aquí, con voz, con palabras. Escribir como acto de amor propio.
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Manual imprefecto nº 0: escribir a pesar de todo
No esperes recetas infalibles ni teoría solemne: esto es un grimorio casero con consejos, desvaríos y pequeños trucos para no dejar de hacer lo único que importa: escribir.
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Después de la tormenta, quedan las palabras
Una tormenta nocturna me recordó que, a veces, lo importante no es reorganizar secciones ni planear demasiado, sino dejar que el chaparrón arrase con lo que sobra y abrir espacio para que nazca lo nuevo.
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Acepto dolor como animal de compañía
Ayer la palabra fibromialgia asomó como posible diagnóstico. Me dolió, me asustó, me hizo sentir el peso de un futuro incierto. Pero hoy he decidido aceptarlo con determinación: si el dolor va a quedarse, lo recibo como a un animal de compañía. No me define, no me derrota. Solo es un huésped más en esta…
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Una brújula cuántica
Escribir no es solo mi forma de expresarme, es mi manera de existir. Hasta que no lo pongo en palabras, no sé qué siento ni quién soy. Quizás la página en blanco no sea enemiga, sino la caja de Schrödinger donde la realidad espera a ser observada.
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Manzanas rojas
¿Y si la verdad puede ser tan liberadora como dolorosa? Al fin, siento que tengo permiso para ser quien soy…
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Nunca despierto antes de terminar la misión
Entre hospitales ruinosos y misiones de pesadilla, siempre hay sangre en mis sueños. Nunca despierto antes de terminar la misión. Y al hacerlo… aún siento la culpa sobre la piel.
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Retorno
A veces, escribir duele, pero otras duele más no hacerlo. Imagino que este es uno de esos momentos en los que ambas cosas conviven. Volver a escribir no es una opción, es la única conclusión posible.
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Recuerdos
Hoy el tiempo es maleable y viajo a través de él. Mis recuerdos con mi padre huelen a sandía y suenan a transmisión deportiva.
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Maldito cachivache viejo y oxidado
Hoy el dolor no tiene forma de herida, ni de lágrima, ni de pena: tiene forma de embudo. Un maldito cachivache viejo y oxidado donde se atascan los pensamientos, se suspende el alma y se instala la agonía. Crónica simbólica de un día en el que pensar también duele.
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En silencio
Una entrada breve, sincera y necesaria. A veces escribir duele, pero es la única manera de seguir.
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Malabares, divagaciones y un cocoloco
En plena recta final del curso, entre exámenes, correcciones y malabares emocionales, saco un ratito para escribir. Porque sí, escribir también es autocuidado. Aunque sea solo para decir lo difícil que es escribir.
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Sombrero, sol y exilio
Últimos días de mayo, sombrero de paja, crema solar y pensamientos a la deriva. Una entrada escrita desde la terraza, entre la luz del paraíso y las sombras del exilio interior.
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Escribir para que ocurra la magia
Aunque esté cansada, escribo. Aunque no sepa de qué hablar, escribo. Porque escribir a diario es abrir puertas, ventilar el alma… y preparar el terreno, por si un día, quién sabe, regresa la magia.
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A las puertas del fin… de curso
El final de curso siempre llega como un pequeño apocalipsis: reuniones, exámenes, despedidas… Pero también es la antesala de un nuevo septiembre, con su promesa intacta de comienzos y reencuentros. Reflexión (sensible y un poco nostálgica) desde el ojo del huracán.
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Entre lo que fui y lo que aún no soy
Terminar un máster no siempre significa llegar a destino. A veces es solo el final de un refugio, el momento en que se abren de nuevo todas las preguntas. En esta reflexión íntima hablo del vértigo tras los estudios, la culpa de la distancia, el impacto de una enfermedad familiar y el deseo de reconstruirme…
