Antes de que suene el timbre

Woman looking surprised as pots and pans float around her in a kitchen

Según el cronograma ese que mi mente se ha montado sin mi permiso, los fines de semana no me toca escribir blog, solo novela.

Pero aquí estoy.

Y es que no se me ocurrió otra cosa que invitar a mi madre a comer paella.

Esas comidas no suelen acabar bien e, imagino, por eso estoy nerviosa.

Aunque también ocurre que soy incapaz de ponerme a trabajar en la novela porque sé que, en cualquier momento, sonará el timbre y tendré que parar.

Nada me molesta más que me interrumpan. Aunque sea una interrupción prevista. Así que, en estas situaciones, directamente, no empiezo la tarea que sea que no deseo que sea interrumpida.

Y aquí estoy, escribiendo un post sobre nada, que es exactamente lo que este domingo merece, porque tengo que hacer tiempo de alguna manera mientras espero a mi madre.

Lo malo de la paella es que debe cocinarse prácticamente al momento.

Claro que podría dejar listo el fondo ahora, pero conozco lo suficiente a mi madre para saber que eso sería una mala idea.

Quizás deba aprender de la experiencia y recordar que cuando invito a mi madre a comer un domingo o festivo cualquiera, mejor que sea un plato que me mantenga atareada en la cocina hasta el momento de su llegada, porque, total, a partir de cierta hora, seré incapaz de aprovechar la ninguna otra cosa.

La escritura, hoy, se posterga oficialmente hasta la noche.

Feliz domingo.

Deja un comentario

Comentarios

¿Vienes conmigo?

Suscríbete a La Enésima Aventura y recibe cada nueva historia directamente en tu buzón.

Esta página es solo un tramo del sendero

Deja tu correo electrónico y camina conmigo: encontrarás sueños, relatos y novelas que crecen capítulo a capítulo.