De pronto,
la caída de los sueños,
el derrumbe de una vida
que hoy se demuestra imposible.
De pronto,
brusca, rápida, fatal,
la pérdida del punto de vista.
He escrito mucha poesía, pero he guardado poca. Muchos de esos textos viven en cuadernos polvorientos en algún altillo. Algunos se perdieron. Y otros los rompí. Este, de diciembre de 2007, se salvó porque quedó viviendo en un blog viejo. De ahí lo he rescatado.





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